Kaivalya Pāda · Sutra 18
सदा ज्ञाताश्चित्तवृत्तयस्तत्प्रभोः पुरुषस्यापरिणामित्वात्
sadā jñātāḥ citta-vṛttayaḥ tat-prabhoḥ puruṣasya apariṇāmitvāt
Las fluctuaciones de la mente son siempre conocidas por su señor, el puruṣa, debido a su inmutabilidad.
Aquí llegamos al corazón de la metafísica yóguica. Las vṛttis, las modificaciones mentales, son siempre conocidas (sadā jñātāḥ) por el puruṣa, la consciencia testigo.
El puruṣa es prabhu, el señor o dueño de la mente. Pero su señorío no es activo sino testimonial: observa sin participar, conoce sin modificarse.
Apariṇāmitva es la clave: el puruṣa no cambia. A diferencia de la mente, que se transforma constantemente, la consciencia pura permanece idéntica a sí misma. Por eso puede conocer todo cambio: es el fondo inmóvil contra el cual el movimiento se percibe.
Si el conocedor cambiara con cada conocimiento, no habría continuidad de experiencia. Pero hay un testigo constante que observa todos los estados mentales, desde el sueño profundo hasta la vigilia más activa.
Reconocer este testigo inmutable es el objetivo del Yoga: somos eso que observa, no lo observado.