Vibhūti Pāda · Sutra 40

समानजयाज्ज्वलनम्

samānajayājjvalanam

Del dominio de samāna surge el resplandor.

Samāna es el prāṇa ecualizador. Jaya es dominio. Jvalana es brillo, resplandor, fuego.

Samāna opera en la región del ombligo, equilibrando prāṇa y apāna. Gobierna la digestión y asimilación.

Dominando samāna, el cuerpo del yogui brilla. Es un resplandor literal: el cuerpo irradia luz.

Este brillo es el fuego interior (agni) manifestándose externamente. La digestión perfecta produce tejidos perfectos; los tejidos perfectos irradian.

Algunos lo interpretan como el aura visible. Otros como la luminosidad de la piel que se observa en los grandes maestros.

Samāna también equilibra las energías opuestas del cuerpo. Su dominio produce armonía total.

El resplandor no es solo físico. Es también el brillo de la presencia, esa cualidad luminosa que tienen los seres realizados.

En términos de haṭha yoga, prácticas como agnisar kriyā y nauli fortalecen samāna.

El yogui radiante no necesita palabras para transmitir su estado: su luz habla.